Así lo publica el diario La opinión:

El conductor que atropelló a un manifestante será juzgado por una falta de lesiones y podría ser absuelto si el magistrado entiende que arrancó el coche debido a un “miedo insuperable”
 

La magistrada del Juzgado de Instrucción número 7 ha dado por finalizada la investigación que inició a raíz del corte de Alfonso Molina realizado el 31 de marzo de 2008 por un grupo de vecinos de Novo Mesoiro, que protestaban por el realojo en el barrio de chabolistas asentados en Penamoa. La juez ha procesado a tres hombres a quienes acusa de un delito de desorden público, que castiga a quienes “actuando en grupo obstaculicen las vías públicas o los accesos a las mismas de manera peligrosa”.
El caso está ahora pendiente de calificación por parte del Ministerio fiscal, quien puede pedir para los sospechosos penas que van de los seis meses a los tres años de cárcel. También ha sido procesado el conductor que, tras quedar inmovilizado en la avenida como consecuencia de la protesta, atropelló a una de las personas que trataba de impedirle el paso. Será juzgado por una falta de lesiones o de imprudencia, por la que puede ser castigado con una multa económica y un máximo de doce días de localización permanente.
En la declaración que prestó en el Juzgado de Instrucción número 7, el conductor dijo que se sintió “intimidado y asustado” por la presión de los vecinos y que arrancó porque tenía el convencimiento de que se iban a apartar. Si el juez considera que movió el coche debido a un “miedo insuperable”, el acusado podría ser incluso absuelto. La magistrada que ha dirigido la investigación desarrollada tras la denuncia presentada por el vecino que resultó atropellado ha entendido que el conductor no arrancó “de repente”, como declaró el perjudicado, y que lo hizo tras ser insultado por los manifestantes, que también golpearon con un casco de moto el coche y lo zarandearon.
Los acusados del delito de desorden público se desmarcaron en su declaración de la protesta de Alfonso Molina. Uno de ellos contó que conducía su coche por la avenida cuando los vecinos la cortaron y que se bajó del vehículo al ver que una persona acababa de ser atropellada. Otro de los imputados sostuvo que se encontraba a la altura del concesionario de Seat y que se acercó para preocuparse por el estado de la víctima. Ambos declararon ante la magistrada que ellos mismos dieron sus nombres a la policía por si los querían llamar como testigos en el juicio contra el conductor.
Algunos vecinos identificados por cortar el tráfico recibieron hace algo más de un año notificaciones de la Subdelegación del Gobierno con multas de 500 euros, aunque finalmente no tuvieron que hacer frente a estas sanciones.

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