Andrés Mayo sale de su casa de Novo Mesoiro, en una imagen tomada antes de ser detenido.  la opinión

Andrés Mayo sale de su casa de Novo Mesoiro, en una imagen tomada antes de ser detenido. la opinión

Así titula la noticia hoy el periódico La Voz de Galicia, que señala que tan solo pruebas como una huella en un portal cercano y el tamaño de sus manos es lo que tiene el fiscal para realizar la acusación de éste.

 

Frases como “Al fiscal encargado del caso le llegó el sumario, que ahora pide que se reabra, pues tanto la investigación como la instrucción tiene tantas lagunas que se ve obligado a solicitar que se practiquen nuevas diligencias para poder realizar el escrito de acusación con el que sentar a Andrés Mayo en el banquillo de los acusados” o como “uno de los principales errores que se cometieron en la instrucción fue el no cotejar el ADN del procesado con la ropa interior de alguna de las víctimas”, son motivo de preocupación y más sabiendo que Andrés Mayo, el violador del chándal, vivía últimamente en Novo Mesoiro.

Desde luego si no es culpable de estos delitos debería de investigarse mejor y dejar que continúe una vida normal, pero si lo es también es necesario que se investigue a fondo y que no haya nunca una décima víctima. Vivir en el mismo barrio que él si lo sueltan sin que se aclare bien sería muy preocupante para todos.

Ver noticia completa en La Voz de Galicia.

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