Como todos los años, llegamos al mes de Octubre y con ello echa a andar el nuevo curso en la universidad. Hasta aquí todo normal, pero ha surgido una pequeña polémica acerca de si se destina el suficiente dinero a algunas titulaciones con una gran demanda de plazas y demasiado a otras tomando como base el número de alumnos matriculados y que se licencian cada año. No voy a ser yo el que juzgue si esto es o no suficiente o si el reparto es el más adecuado. Obviamente, “estos problemas de financiación” atañen por lo general a centros públicos ya que los privados tienen una fuente de ingresos procedente de las matrículas de sus estudiantes más elevada. 

Aprovechando la reciente inaguración del curso lanzamos una pregunta al aire: ¿Estudiar, un derecho de todos o un privilegio de pocos? A simple vista parece una locura preguntarse esto, pero vamos a ir poco a poco.

La gran mayoría o un porcentaje elevado de las “familias adineradas”, entendiendo como tal aquellas que pueden disponer de una “cantidad considerable” de dinero mensualmente, mandan a sus hijos a universidades privadas y no a las públicas. El motivo de esto no es muy difícil de adivinar, o acaso alguien conoce algún universitario que cursando sus estudios en una universidad privada no haya finalizado estos curso por año. Y no creo que todos aquellos que cursan sus estudios en una universidad pública sean menos listos que los que lo hacen en una privada………ni tampoco que todos los profesores de los centros privados desarrollen mejor su trabajo que los de los públicos.

Por lo tanto habría que preguntarse: ¿ es más fácil obtener un título universitario en unas universidades que en otras? Ahora, a lo mejor ya no parece tanta locura preguntarse lo siguiente: Estudiar, ¿derecho de todos o privilegio de pocos?

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